Afrontar el Desembarco de Normandía desde la perspectiva cinematográfica suele evocar de inmediato imágenes de playas masivas, caos de infantería y metralla a cielo abierto. Sin embargo, Día D: Bajo presión —protagonizada por Andrew Scott y Brendan Fraser— toma una ruta radicalmente distinta y profundamente estimulante: traslada la escala épica del conflicto al aislamiento sofocante de las salas de mando y los búnkeres de planificación meteorológica en las horas previas a la invasión.