El Persa Bío-Bío no es solo un mercado; es el living de Santiago, un organismo vivo que respira nostalgia, cachureos y vanguardia. Emplazado en el corazón del barrio Franklin, este ecosistema urbano ha sabido transformar el pasado industrial de la capital en un bullicioso laberinto donde el tiempo parece transcurrir a varias velocidades simultáneas.

Escribo desde el interior de la misma cueva en la que aparecí esta mañana, lugar que he decidido será mi base de operaciones mientras me acostumbro a este extraño entorno en el que me encuentro.

En su oficina descubrí extraños símbolos tallados en el marco de la puerta, símbolos para los cuales encontré significado entre los incontables papiros y hojas esparcidos por toda la casa.

Mi nombre es Percival Harroway y espero que tomen lo que leerán a continuación con la altura de miras que se merece.