Durante años, el bienestar estuvo asociado a la idea de escapar. Un descanso breve, una pausa temporal frente al ruido cotidiano o una experiencia ligada al lujo. Sin embargo, en un contexto marcado por la hiperconectividad, la inmediatez que la tecnología ha traído consigo, esa definición empieza a quedarse corta frente a lo que hoy las personas realmente necesitan.