Edgardo Muñoz

La transformación digital ha llevado a que la conectividad deje de ser un servicio de soporte para convertirse en un activo crítico del negocio. Hoy, una interrupción en la red puede detener una operación minera, afectar la logística de una cadena de suministro, interrumpir la atención de una sucursal o impedir el monitoreo de infraestructura estratégica.


En este escenario, garantizar la disponibilidad de la red ya no depende únicamente de contar con fibra óptica. Por ello, cada vez más organizaciones están incorporando soluciones de conectividad satelital como parte de sus estrategias de continuidad operacional, especialmente en industrias que operan en ubicaciones remotas, distribuidas o con infraestructura limitada.


Una de las tecnologías que ha impulsado esta tendencia es Starlink, cuya red de satélites de órbita baja (LEO) ha ampliado las posibilidades de acceso a internet de alta velocidad en lugares donde históricamente la infraestructura terrestre no estaba disponible o resultaba económicamente inviable.


"Uno de los principales cambios que ha generado Starlink es que la conectividad deja de depender exclusivamente de la infraestructura terrestre. Esto permite habilitar operaciones donde antes era complejo o demasiado costoso hacerlo", explica Herwin Cajamarca, gerente de Ingeniería de Negocios de IFX Chile.


Más que internet: habilitar la operación


El valor de la conectividad satelital va mucho más allá de brindar acceso a internet. Para muchas organizaciones representa la posibilidad de mantener operativas aplicaciones críticas, conectar personal en terreno, supervisar activos en tiempo real y asegurar la continuidad de procesos que no pueden detenerse.


Actualmente, compañías de sectores como minería, energía, agricultura, logística, retail y construcción incorporan estas soluciones para extender la conectividad, habilitar nuevas sedes, implementar enlaces de respaldo, conectar dispositivos IoT y mantener el acceso seguro a aplicaciones corporativas.


¿Puede reemplazar completamente una red tradicional? La respuesta depende de las necesidades de cada organización. Algunas empresas utilizan Starlink como enlace principal, mientras que otras lo integran con fibra óptica, SD‑WAN y enlaces dedicados para construir arquitecturas híbridas más resilientes.


"La decisión depende de factores como la criticidad de los sistemas, la ubicación de la operación y los niveles de disponibilidad que requiere el negocio. No existe una única fórmula para todos los casos", señala Cajamarca.


La conectividad también debe ser segura


A medida que más procesos empresariales dependen de la conectividad, el desafío deja de ser únicamente llegar a lugares donde antes no había cobertura. También es indispensable garantizar que esa conexión pueda integrarse con políticas de ciberseguridad, monitoreo, administración centralizada y continuidad operacional.


"Cuando la conectividad pasa a formar parte de procesos críticos, el foco ya no está únicamente en tener acceso a internet, sino en asegurar que el servicio acompañe las necesidades de la operación", señala el ejecutivo.


Para los expertos, lejos de reemplazar por completo las redes tradicionales, la conectividad satelital evoluciona hacia un rol complementario dentro de las arquitecturas empresariales modernas. De la misma forma, más que una alternativa para lugares donde no llega la fibra, representa una herramienta para fortalecer la resiliencia, ampliar la cobertura y reducir el impacto de posibles interrupciones.


En un entorno donde la disponibilidad tecnológica es determinante para la competitividad, combinar infraestructura terrestre, conectividad satelital, ciberseguridad y servicios administrados será un factor clave para garantizar la continuidad del negocio”, concluye Herwin Cajamarca.

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