La irrupción de la inteligencia artificial, especialmente la IA generativa, está redefiniendo rápidamente el mundo del trabajo. Sin embargo, mientras las empresas avanzan en la adopción de estas tecnologías, surge una brecha crítica: la preparación de sus líderes.
Chile, de hecho, se posiciona como uno de los países más avanzados de Latinoamérica en esta materia. Actualmente, cerca de un 33% de las empresas ya se encuentra en una fase avanzada de adopción de inteligencia artificial, liderando la región. A esto se suma que un 80% de las grandes empresas y un 70% de las pymes en el país ya han incorporado inteligencia artificial en algún nivel de sus operaciones, mientras que más del 50% de las compañías que la utilizan lo hace con un enfoque transformador, integrándose en procesos clave del negocio.
Pese a este avance, expertos coinciden en que el principal cuello de botella no está en la tecnología, sino en las capacidades humanas para gestionarla. “Las organizaciones están avanzando en digitalización, pero el verdadero desafío está en las personas que lideran estos procesos. Hoy se necesitan líderes capaces de integrar la tecnología con criterio, sin perder la mirada humana”, afirma Carla Aravena, gerente general de Teamclass, OTEC de capacitación perteneciente al Grupo de Empresas Teamwork.
Hoy, el rol del líder va mucho más allá de la gestión de equipos y el cumplimiento de objetivos. Se requiere la capacidad de interpretar entornos complejos, tomar decisiones informadas y combinar el uso de tecnología con una gestión centrada en las personas.
Este fenómeno ha dado paso a lo que expertos denominan “liderazgo inteligente”, un nuevo estándar que integra habilidades como pensamiento estratégico, adaptabilidad, inteligencia emocional y el uso aplicado de herramientas de inteligencia artificial.
En este contexto, la IA generativa abre importantes oportunidades en productividad e innovación, pero también instala nuevos desafíos en la agenda empresarial. Por ejemplo, el uso ético de estas herramientas, la toma de decisiones basadas en datos y la preparación de los equipos para convivir con estas tecnologías. “No se trata solo de incorporar inteligencia artificial, sino de entender cómo utilizarla estratégicamente. Sin liderazgo preparado, la tecnología por sí sola no genera impacto”, agrega Aravena.
El desafío se vuelve aún más relevante considerando que el mercado de inteligencia artificial en Chile está en plena expansión. Según estimaciones de la industria, este sector crecerá un 33% y superará los US$1.000 millones, impulsado por la demanda de soluciones tecnológicas y automatización de procesos.
Frente a este escenario, comienzan a tomar fuerza aquellas iniciativas de formación que buscan cerrar esta brecha desde una mirada más integral. Programas que combinan el aprendizaje técnico en IA con el desarrollo de habilidades clave como innovación, pensamiento crítico, sostenibilidad y bienestar organizacional.
Desde Teamclass, explican que el foco ya no está en enseñar herramientas aisladas, sino en preparar líderes capaces de desenvolverse en entornos dinámicos y altamente tecnológicos. “El desafío de las empresas hoy es formar líderes que puedan moverse con seguridad en contextos de cambio constante. La tecnología potencia, pero no reemplaza la visión ni la capacidad de movilizar equipos”, sostiene la ejecutiva.
En este escenario, la falta de liderazgo preparado comienza a perfilarse como un riesgo competitivo concreto. “Las organizaciones que no logren desarrollar estas capacidades no solo verán ralentizados sus procesos de transformación digital, sino que también podrían perder productividad, innovación y posicionamiento frente a competidores más ágiles”, concluye Aravena.