Durante años, la externalización de servicios críticos en las empresas, tales como limpieza, aseos industriales, seguridad, mantención, entre otros, ha sido considerada normal, pues delegar ítems que no forman parte del core del negocio permiten concentrar los esfuerzos y energías en aquello que permitirá el desarrollo efectivo de la empresa. Sin embargo, el gran problema de práctica ha sido la inexistencia de trazabilidad.