Durante años, contratar un servicio externo de aseo, seguridad o mantención fue un acto de confianza. Se pagaba por una promesa y se asumía que el trabajo se había hecho. Ese modelo quedó atrás. Desde enero de 2026, el nuevo procedimiento de fiscalización de la Dirección del Trabajo puso a la subcontratación bajo mayor escrutinio, y hoy a las empresas de aseo, seguridad y mantención se les pide respaldar con pruebas lo que antes se daba por hecho.