La última milla está viviendo un reordenamiento silencioso en Chile. Lo que antes se resolvía con grandes centros de distribución y locales dedicados exclusivamente a encomiendas, hoy se complementa con la capilaridad y cercanía de miles de negocios de barrio que, gracias a nuevas herramientas y alianzas con empresas logísticas, están asumiendo un rol decisivo en la entrega y retiro de paquetes en las ciudades.