Vivimos en una época en la que nunca había sido tan fácil acceder a información sobre alimentación, pero paradójicamente, nunca había existido tanta confusión. Basta con abrir redes sociales para encontrar consejos nutricionales contradictorios, dietas milagro y promesas de cambios rápidos que suenan demasiado buenas para ser verdad. Y, la mayoría de las veces, lo son.