A menudo, quienes ven cometen el error de creer que las cosas "son" como se miran. Dicen que una pared es "blanca" o que una mesa es "de madera". Pero la vista es una descripción superficial, una etiqueta lejana. Para conocer la verdadera esencia de un objeto, hay que dejar de mirarlo y empezar a sentirlo. Las texturas no son solo superficies; son estados de ánimo de la materia, una sinfonía que se toca con las yemas de los dedos.