Hay momentos en que una sociedad se mira a sí misma. La reciente Marcha con Alma, impulsada por Fundación Las Rosas y la Comunidad de Organizaciones Solidarias, fue uno de ellos a lo largo del país. Ver a personas mayores salir de sus hogares y caminar por sus barrios, acompañadas por cuidadores, voluntarios y colaboradores, fue mucho más que una actividad simbólica: fue una invitación a reconocer que la vejez está presente en nuestra sociedad y que la dignidad no tiene edad.