Durante mucho tiempo pensé que la productividad era cuestión de herramientas. De encontrar el sistema perfecto, la aplicación milagrosa, el calendario más eficiente o la fórmula secreta de alguien más. Pero con el tiempo entendí algo más profundo y menos glamoroso: la verdadera productividad está en tres aspectos: enfoque, elección y los hábitos que repetimos todos los días. Sí, en esas acciones pequeñas que parecen no cambiar nada… pero que, con el tiempo, lo cambian todo.