Durante años, los líderes en las empresas han repetido que “el dinero no lo es todo”, pero en la práctica siguen operando bajo la presión de métricas que definen la estabilidad laboral. En un contexto donde la inflación y el costo de vida afectan directamente, la tranquilidad de las personas, el bienestar financiero se ha convertido en una dimensión esencial en la relación laboral.