La reciente detención de un ciudadano chileno en el Aeropuerto de Guarulhos, en São Paulo, por realizar comentarios racistas, homofóbicos y actos de violencia contra tripulantes de vuelo, en viaje, abre una discusión urgente sobre los límites de la convivencia y el respeto. Más preocupante aún resulta la excusa de haber estado bajo fármacos prescritos, como si eso justificara relajar filtros personales y permitir conductas discriminatorias o agresivas.