Cuando una relación termina, no solo perdemos a una persona; perdemos el mapa que usábamos para navegar el mundo. De repente, las coordenadas han cambiado y nos sentimos extranjeras en nuestra propia vida. Redescubrirse no es "volver a ser quien eras", porque esa persona ya no existe. Redescubrirse es construir una nueva identidad con los materiales que quedaron tras el incendio.