Edgardo Muñoz

Cada Cyber deja una escena conocida: mientras algunas plataformas continúan funcionando con normalidad pese al aumento de visitas, otras comienzan a presentar lentitud, dificultades para cargar contenido o interrupciones. Y aunque el volumen de usuarios es parte del problema, especialistas explican que también importa qué tan preparada está la infraestructura para adaptarse a cambios bruscos en la demanda.


“En un evento como Cyber Monday, una plataforma puede pasar en pocos minutos de un nivel normal de tráfico a recibir miles de solicitudes simultáneas. La infraestructura tiene que ser capaz de responder a ese escenario, pero también de volver a su capacidad habitual cuando la demanda disminuye”, explica Catherine Allende, gerente comercial de IFX Chile.


En este escenario, las arquitecturas basadas en contenedores y tecnologías como Kubernetes han adquirido un papel cada vez más relevante. Se trata de una plataforma que permite administrar aplicaciones distribuidas en distintos componentes, facilitando que puedan escalar, actualizarse y recuperarse ante eventuales fallas.


Su adopción por parte de grandes compañías tecnológicas y organizaciones con operaciones digitales de alta escala muestra hacia dónde está evolucionando la infraestructura que sostiene los servicios online. Según la Cloud Native Computing Foundation (CNCF), el 80% de las organizaciones que trabajan con aplicaciones basadas en contenedores ya utiliza Kubernetes en producción, mientras que el 93% lo implementa, lo está evaluando o desarrolla proyectos piloto.


“Una forma sencilla de entenderlo es pensar en una ciudad en vez de una sola casa. Si una calle se bloquea, existen otras rutas para seguir funcionando. Kubernetes hace algo parecido con las aplicaciones: permite distribuir las cargas de trabajo y gestionar distintos componentes de manera independiente”, explica Allende.


Del peak del Cyber a la operación cotidiana


La relevancia de este tipo de infraestructura no se limita a los grandes eventos de comercio electrónico. Aplicaciones financieras, plataformas de streaming, servicios digitales y empresas tecnológicas enfrentan permanentemente variaciones en el número de usuarios y en la cantidad de operaciones que deben procesar.


Por eso, el desafío para las empresas no pasa únicamente por tener más servidores, sino por contar con una infraestructura que pueda adaptarse a la demanda. En este punto, las tecnologías cloud native y la gestión de contenedores se han convertido en una referencia para el desarrollo de nuevas aplicaciones y servicios digitales.


La tendencia también adquiere relevancia con la expansión de la inteligencia artificial. De acuerdo con la CNCF, dos de cada tres organizaciones que ejecutan cargas de inteligencia artificial generativa administran esos entornos mediante Kubernetes, reflejando cómo esta tecnología comienza a formar parte de arquitecturas diseñadas para cargas de trabajo cada vez más dinámicas.


“Estos eventos permiten visualizar un desafío que para muchas empresas será cada vez más frecuente: tener plataformas capaces de crecer cuando aumenta la demanda y adaptarse cuando ésta disminuye. La experiencia de las grandes compañías digitales muestra que la infraestructura debe evolucionar junto con las aplicaciones y los nuevos servicios que las empresas quieren ofrecer”, concluye la ejecutiva.

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