Pia Arismendi

Cuando el primer libro de Stephenie Meyer llegó a las estanterías en 2005, el éxito fue masivo, pero su impacto estaba contenido en las páginas de una novela juvenil de prosa sencilla y enfoque romántico tradicional. Sin embargo, en 2008, el estreno de la película no sólo expandió esa audiencia; cambió la identidad visual de toda una generación. 


La influencia: El nacimiento de una estética   


Antes de que existieran conceptos como Tumblr o Pinterest como los conocemos hoy, la película de Crepúsculo ya estaba dictando una estética. La directora Catherine Hardwicke tomó una historia de amor adolescente y, en lugar de darle el tratamiento brillante de un "blockbuster" de Hollywood, le aplicó una página de cine independiente. 


Ese filtro azul frío, casi gélido, se convirtió en un lenguaje visual. La influencia fue tal que Forks dejó de ser un pueblo en Washington para convertirse en un estado mental. La película logró que la melancolía, el clima nublado y los bosques húmedos fueran aspiracionales. Sin esa identidad visual tan marcada, es probable que la saga no hubiera perdurado en la memoria colectiva con la fuerza nostálgica que tiene hoy. 


El contraste: Del monólogo interno a la atmósfera externa   


El contraste entre el libro y la película es donde reside la verdadera genialidad del diseño de producción y la dirección: 


La Bella de Meyer vs. la de Hardwicke: En los libros, Bella es una narradora que detalla cada uno de sus pensamientos y obsesiones. En la película, Kristen Stewart y la dirección optan por el silencio. La profundidad no viene de lo que se dice, sino de la atmósfera. 


La acción frente a la introspección: Meyer escribió una historia donde la mayor parte del conflicto ocurre en la mente de Bella. La película tuvo que materializar esto a través del entorno. El choque entre los libros (más cercanos a una novela rosa tradicional) y la película (un híbrido de cine gótico y modernista) creó una tensión que fascinó a la crítica y al público por igual. 


El legado del riesgo visual   


A menudo se olvida que la primera película fue un experimento de bajo presupuesto en comparación con sus secuelas. Esa falta de recursos obligó a una creatividad que los libros no necesitaban. Mientras los libros se centran en la mitología de los vampiros, la película se centra en la sensación de lugar. 


La influencia de Crepúsculo en el cine posterior fue innegable: desde el auge de las adaptaciones de literatura juvenil hasta el uso de paletas cromáticas desaturadas. Pero más allá de eso, la película logró que el espectador no solo quisiera leer sobre Edward y Bella, sino que quisiera habitar ese mundo de bosques eternos y casas de cristal. 


Si los libros de Meyer nos dieron la historia, la película de 2008 nos dio el ambiente. La diferencia fundamental es que los libros tratan sobre el deseo, mientras que la película trata sobre la atmósfera que ese deseo genera. Es esa profundidad visual lo que ha permitido que, años después, sigamos analizando la arquitectura de los Cullen o el color de las paredes de los Swan como si fueran personajes por derecho propio.

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