Pia Arismendi

En un mundo que nos exige vivir a un ritmo de montaje frenético, donde la identidad parece una sucesión de cortes rápidos y estridencias, existe un acto de rebeldía silenciosa: la contemplación. Si el caos es un desfile de ruidos, la sanación es un plano secuencia largo, pausado y bañado por una luz suave que no busca deslumbrar, sino acompañar. 


La Psicología del Tempo Lento   


Cuando sentimos que "no valemos la pena", nuestra mente suele estar atrapada en un ritmo acelerado de autocrítica. La contemplación es la técnica psicológica para hackear esa frecuencia. No se trata de buscar grandes respuestas, sino de sentarse con la pregunta. 


Estéticamente, la suavidad es una forma de respeto hacia uno mismo. Es decidir que nuestra historia no necesita efectos especiales para ser válida. Al igual que en las películas contemplativas de directores como Yasujirō Ozu, donde la cámara se queda quieta observando lo cotidiano, nosotros debemos aprender a observar nuestra propia existencia sin juzgar el encuadre. El valor no está en lo que sucede en la escena, sino en la dignidad de la mirada que la sostiene. 


La Estética de la Calma: El Valor de lo "No Editado"   


La columna de hoy es una invitación a abrazar nuestra propia "imperfección" como parte de una estética superior. A menudo, nos editamos demasiado: cortamos nuestras dudas, borramos nuestras tristezas y pegamos encima una máscara de eficiencia. Pero la verdadera identidad reside en los tiempos muertos, en esos momentos de silencio donde parece que no pasa nada, pero está pasando todo. 


Un ritmo suave nos permite notar la textura de nuestra propia resiliencia. Nos permite ver que, incluso en el vacío, hay una pulsación constante. La suavidad no es debilidad; es la fuerza de quien ya no necesita gritar para saber que existe. Es entender que eres una obra digna de ser mirada con detenimiento, no un producto que deba ser consumido con prisa. 


Un Mantra para la Pausa   


Si el mantra anterior era para resistir, este es para habitar. Mientras el montaje del mundo sigue su curso violento afuera, tú puedes elegir una frecuencia distinta. 


"No soy lo que hago, soy el espacio donde la paz es posible."   


El Derecho a la Lentitud   


Valer la pena no es una meta a la que se llega corriendo; es una verdad que se descubre cuando uno se detiene. Tu valor es ese plano secuencia infinito donde, a pesar de las sombras, la cámara sigue rodando con amor. 


Hoy, permítete el lujo de la contemplación. Deja que la música de tu día sea una nota sostenida, suave y profunda. Porque al final de todas las ediciones y de todos los montajes, lo único que queda es la luz tranquila de quien ha aprendido a ser su propio refugio.

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