En la psicología profunda, se dice que el dolor más grande no viene de la tristeza, sino de la resistencia a sentirla. Cuando llegan esos "días difíciles" donde el valor propio parece una moneda devaluada, el error más común es intentar forzar una sonrisa que no existe. La estética de la vida no siempre es simétrica ni brillante; a veces, la belleza reside en el claroscuro, en la capacidad de habitar el vacío sin dejarse consumir por él.
Para esos momentos, propongo un mantra que se aleja del optimismo tóxico y se abraza a la fluidez del sueño y la memoria:
"Soy el cielo, no el clima. Soy el proceso, no el resultado."
Análisis: ¿Por qué estas palabras?
"Soy el cielo, no el clima": Desde una perspectiva estética y psicológica, esta frase nos separa del estado emocional transitorio. El clima puede ser una tormenta feroz, un frío que cala los huesos o una niebla cerrada que no deja ver el camino (el "día difícil"). Pero el cielo —tu esencia, tu valor fundamental— permanece inalterable detrás de las nubes. La tormenta pasa por el cielo, pero no es el cielo. Identificarte con el espacio que contiene la emoción, y no con la emoción misma, es un acto de liberación.
"Soy el proceso, no el resultado": Nuestra identidad suele estar encadenada a lo que logramos: la caja navideña entregada, el informe terminado, la aprobación ajena. Pero el valor humano no es un producto acabado; es una obra en construcción perpetua. Si te evalúas por el "resultado" de un martes gris, siempre te sentirás insuficiente. Al declararse "proceso", te otorgamos el permiso de estar incompleta, de estar en pausa, o incluso de estar retrocediendo para tomar impulso.
La Estética del "Aún"
El mantra funciona porque introduce la dimensión del tiempo. En el cine, un fotograma oscuro es necesario para que el siguiente brille más por contraste. En tu identidad, este momento de duda es solo un fotograma de una película larguísima.
Cuando sientas que no vales la pena, recuerda que estás mirando un boceto a medio terminar y juzgándolo como si fuera la obra final. La arquitectura del alma requiere días de cimientos invisibles, de barro y de silencio antes de que las paredes se levanten.
Veredicto para el presente
No te pido que te sientas bien hoy. Te pido que te permitas ser el cielo que observa la tormenta. Repite el mantra no para cambiar lo que sientes, sino para cambiar quién crees que eres mientras lo sientes. Eres el espacio inmenso donde ocurre la vida, y ese espacio siempre, absolutamente siempre, vale la pena.