Realizarse un examen preventivo debería ser una tarea sencilla. Sin embargo, para miles de trabajadores en Chile, asistir a una consulta médica implica destinar varias horas entre traslados, tiempos de espera y atención, dificultando la compatibilización entre salud y trabajo.
Un análisis realizado por Besplus, empresa dedicada al desarrollo e implementación de programas integrales de salud en las empresas, reveló que un trabajador puede destinar en promedio hasta 5,5 horas de su jornada para asistir a una atención médica fuera de su lugar de trabajo. En contraste, cuando estas prestaciones se realizan mediante operativos de salud en terreno, directamente en las instalaciones de las empresas, el tiempo requerido se reduce a cerca de 45 minutos.
La diferencia no solo permite optimizar los tiempos asociados a la atención médica, sino también facilitar el acceso a controles preventivos que muchas veces son postergados por falta de tiempo o dificultades logísticas.
El tema cobra especial relevancia considerando que el artículo 66 bis del Código del Trabajo establece el derecho de los trabajadores a contar con medio día de permiso remunerado al año para la realización de exámenes preventivos, incluyendo mamografías, exámenes de próstata y papanicolau. La normativa contempla además la extensión del tiempo autorizado cuando existen necesidades de traslado.
Según explican desde Besplus, el desafío actual no está en cuestionar estos derechos, sino en generar mecanismos que permitan ejercerlos de manera más accesible y eficiente. “Hoy vemos que muchas veces las personas no cuentan con facilidades para cuidar su salud y llegan a tratarse cuando es demasiado tarde. Acercar las prestaciones al lugar de trabajo permite simplificar ese proceso y fomentar una cultura de prevención”, señalan Eduardo Bustorf, fundador de la compañía.
Beneficios para trabajadores y empresas
La implementación de operativos de salud en terreno permite acercar exámenes preventivos, evaluaciones ocupacionales y controles médicos directamente a los lugares de trabajo, reduciendo las barreras de acceso para los colaboradores. Al mismo tiempo, las organizaciones pueden mantener la continuidad operacional y gestionar de mejor manera los tiempos asociados a estas actividades, generando beneficios compartidos para ambas partes.
Según los cálculos realizados por Besplus, considerando un sueldo bruto mensual de $1.200.000 y una carga empresa de 30%, las horas recuperadas mediante atención onsite pueden representar un ahorro potencial superior a $41.000 por trabajador. En empresas de gran tamaño, este efecto puede traducirse en una recuperación significativa de productividad, sin renunciar al acceso oportuno a prestaciones de salud.
Eduardo Bustorf explica que este tipo de iniciativas adquieren mayor relevancia en el contexto de las nuevas exigencias establecidas por el Decreto Supremo N°44, normativa que refuerza las obligaciones de las empresas en materia de gestión preventiva, vigilancia de la salud laboral y control de riesgos.
“Hoy existe una creciente preocupación por fortalecer los programas de bienestar y prevención. Las organizaciones buscan alternativas que permitan acercar la salud a sus trabajadores, mejorar la adherencia a controles preventivos y cumplir con las exigencias regulatorias. La salud en terreno surge como una herramienta capaz de generar beneficios tanto para las personas como para las empresas”, concluye el experto.