Existe un momento de lucidez cortante en el corazón de la historia de Elphaba, la Bruja del Oeste, donde la desesperación se viste de manifiesto. En medio del caos político y la manipulación que define la Ciudad Esmeralda, ella lanza una verdad que nos atraviesa como un rayo: "No podemos dejar que 'bueno' sea solo una palabra. Tiene que significar algo."