Con una agresiva inversión de 310 millones de dólares y capacidad para fabricar 600.000 unidades anuales, el nuevo complejo en Paraná se corona como el mayor polo productivo de refrigeradores en Sudamérica. Las instalaciones integran robótica avanzada e IA para adaptar la tecnología al clima local, reduciendo los tiempos de importación hasta en un 80%.