Aunque históricamente esta tecnología orgánica enfrentó duras críticas en la industria por los costos de producción y el constante temor al desgaste o "burn-in", el mercado de pantallas OLED de última generación han incorporado deuterio en su arquitectura central, una innovación atómica que, a pesar de los cuestionamientos iniciales, cuenta hoy con sólidas pruebas y estudios empíricos que respaldan su efectividad para prolongar la vida útil de los televisores.