La propuesta visual de Spider-Man: Un nuevo día se distancia radicalmente de la estética limpia, saturada e hiper iluminada que ha caracterizado al cine de superhéroes de la última década. La dirección de fotografía adopta una aproximación de realismo sucio y textura táctil, construyendo una Nueva York que se siente helada, claustrofóbica y físicamente exigente para el héroe.