La frase "Se nota que pones el corazón en lo que haces" parece una simple cortesía, una flor lanzada al paso de un artesano, un profesor o un artista. Sin embargo, desde la perspectiva de la lingüística y la expresión humana, es una de las sentencias más profundas y reveladoras que podemos recibir. Es, de hecho, el reconocimiento de una arquitectura invisible: la fusión total entre la intención interna y el resultado externo.