Operar en diez mercados simultáneamente debería ser una ventaja competitiva. Sin embargo, para muchas empresas latinoamericanas se ha convertido en una fuente creciente de complejidad. Procesos desconectados, datos fragmentados entre países y tecnologías que ralentizan en lugar de acelerar la toma de decisiones son hoy obstáculos habituales para las organizaciones que buscan expandirse.