El Día de Muertos, más que una festividad, es un fenómeno cultural y psicológico de una riqueza inigualable. Lejos de ser una mera exhibición folclórica, esta tradición mexicana, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, ofrece una ventana profunda a la psique humana frente a la mortalidad. Un análisis periodístico superficial puede enfocarse en el color y la gastronomía; un examen psicológico revela un sofisticado mecanismo de afrontamiento y resiliencia; y una mirada antropológica descubre la continuidad de cosmovisiones milenarias.