Cada vez que un sistema frontal golpea a Chile, muchas regiones se paralizan. El temporal que ha afectado a gran parte del país durante los últimos días, con intensas lluvias, cortes de suministro y daños en infraestructura, es un claro ejemplo. Se suspenden las clases, la llegada al trabajo se dificulta, se producen atochamientos y las emergencias parecen nunca acabar. Todo parece quedar en pausa, incluso las cosas más simples.