Durante décadas, la cerveza ha sido juzgada únicamente por su contenido en alcohol. Sin embargo, la ciencia está dirigiendo ahora su atención hacia un aspecto mucho más fascinante: las moléculas bioactivas que albergan la cebada y el lúpulo. Polifenoles, vitaminas del grupo B, minerales, silicio, xanthohumol e iso-alfa-ácidos podrían esconder un potencial mucho mayor del que imaginábamos.