Pato Hado, creador y productor de la fiesta, se sumergió en las historias más oscuras del antiguo Santiago buscando un escenario para celebrar sus 25 años. Entre pasadizos de monjas, una mujer sepultada dos veces y leyendas de presencias en el subterráneo, encontró el lugar para una noche de disfraces y muertos que vuelven a bailar.