El cine iraní contemporáneo se ha caracterizado históricamente por su capacidad única de transformar los dilemas domésticos en radiografías afiladas de su sociedad. Con "Ella y su hijo", el aclamado cineasta Saeed Roustaee vuelve a demostrar por qué es una de las voces más vigorosas e imprescindibles del panorama actual. Dejando temporalmente de lado el ritmo frenético de los suburbios y el narcotráfico que vimos en Just 6.5 o los laberintos financieros de Leila's Brothers, Roustaee se sumerge aquí en un drama íntimo, doloroso y profundamente sensitivo.
Vivimos en la era de la hiperconectividad, pero nunca habíamos estado tan huérfanos de empatía. Basta con mirar a nuestro alrededor, encender una pantalla o simplemente afinar el oído en la fila de un supermercado para notar que hay algo denso flotando en el aire. No es solo mal humor, ni el cansancio lógico de una rutina asfixiante. Es algo más profundo, más oscuro y sumamente contagioso. Es el odio, en todas sus magnitudes, operando silenciosamente como un virus que se disemina en nuestro día a día, mutando en cada interacción hasta vaciarnos, poco a poco, de nuestra propia humanidad.