El estrés crónico ya no es solo una palabra de moda: es un enemigo silencioso que se infiltra en nuestra vida diaria y termina por alterar cada rincón del organismo. Lo que muchos desconocen es que el estrés no se queda en la mente: activa un círculo vicioso bioquímico entre cortisol e histamina que puede convertir la rutina en un campo de batalla invisible.