Cuando hace más de 26 años decidimos crear Casa Bosque, lo hicimos convencidos de que el Cajón del Maipo podía ofrecer mucho más que una visita de un día. Nuestro propósito siempre fue aportar al desarrollo turístico del territorio, demostrando que era posible construir un proyecto que invitara a las personas a quedarse, descubrir su riqueza natural y vivir una experiencia conectada con la gastronomía, la cultura y la identidad local. Esa convicción sigue siendo la misma hasta hoy.
A finales de los años ochenta, Disney se encontraba en una encrucijada histórica. La respuesta a sus plegarias llegó desde el fondo del mar. La Sirenita (John Musker y Ron Clements) no solo salvó al estudio de la animación de la irrelevancia; redefinió el musical cinematográfico moderno. Sin embargo, más allá de las pegajosas melodías de Alan Menken y Howard Ashman, el verdadero triunfo de esta obra maestra radica en su increíble elocuencia sensorial. La película es un festín húmedo, vibrante y texturizado que utiliza los cinco sentidos como el verdadero puente para conectar dos mundos aparentemente irreconciliables.
Hay una escena que se repite en organizaciones de todos los tamaños. Un líder observa a uno de sus colaboradores y siente que algo ha cambiado. No ha ocurrido una crisis evidente ni una discusión importante. La persona sigue llegando a tiempo, cumple sus responsabilidades y entrega sus resultados. Desde afuera parecería que todo funciona con normalidad, pero quienes lideran personas saben reconocer cuando alguien ya no está realmente presente.