Edgardo Muñoz

La escalada del conflicto en Medio Oriente, intensificada el 27 de febrero, impulsó el precio del petróleo desde US$65 hasta un máximo de US$120 por barril, con efectos directos en la inflación y el presupuesto de los hogares chilenos. 


En ese contexto, Bci Estudios publicó el informe "La electromovilidad en respuesta a la alta exposición a los precios de combustibles", elaborado por María Isidora Undurraga, con el apoyo de Sergio Lehmann, Francisca Pérez, Antonio Moncado y Daniel Navarrete. El estudio advierte que, pese a que Chile genera el 72% de su electricidad desde fuentes renovables, el transporte sigue atado al petróleo, lo que mantiene expuesta a la economía ante cualquier shock externo. 


Según sus proyecciones, la inflación mensual de abril podría llegar a 1,6%, cerrando el año en torno al 4,0%. Si el conflicto se extiende o genera efectos de segunda vuelta, la cifra podría acercarse al 4,5%, con tasas de interés elevadas por más tiempo y menor dinamismo económico. 


"Chile tiene una matriz eléctrica diversificada y limpia, pero eso no basta. El problema está en el transporte: mientras el parque automotriz siga dependiendo del petróleo, la economía y las familias continuarán expuestas a este tipo de shocks", señaló María Isidora Undurraga, economista de Bci Estudios. Por ello, el estudio plantea que masificar la electromovilidad es una medida estructural urgente, no solo ambiental.



Electromovilidad en Chile: avances y desafíos  


Según el informe, el crecimiento del segmento ha sido notable. En los dos primeros meses de 2026 se vendieron 6.017 vehículos de cero y bajas emisiones, superando con holgura el total de 2021 (3.348 unidades), con un alza promedio anual de 83% en los últimos cuatro años. Sin embargo, la penetración de vehículos 100% eléctricos apenas alcanza un 3,0% promedio en el último año, cifra muy por debajo de la meta estatal de llegar al 100% de ventas limpias al 2035. A esto se suma que el 85% de los cargadores instalados desde 2018 se concentran en la zona centro, dejando al resto del país con cobertura insuficiente.


Propuestas para acelerar la transición  


  • Right to Charge: La actual Ley de Copropiedad Inmobiliaria exige la aprobación de la asamblea de vecinos para instalar cargadores en edificios, constituyendo una barrera de entrada relevante. El informe propone avanzar hacia un modelo de Right to Charge, ya implementado en Europa, Canadá y algunos estados de EE.UU., que garantice el derecho de cada copropietario a instalar un cargador en su estacionamiento privado sin requerir autorización, salvo razones técnicas. El residente asumiría íntegramente los costos, resguardando las finanzas de la comunidad.
  • Normativa para nuevas construcciones:  Actualización gradual de la regulación para proyectos residenciales y comerciales, incorporando preinstalación de infraestructura en un porcentaje de los estacionamientos privados (estándar EVCapable) y habilitando espacios comunes preparados para cargadores compartidos (EV-Ready). Una medida que previene la obsolescencia del parque habitacional sin generar sobrecostos inmediatos.
  • Extensión del beneficio en el permiso de circulación: La Ley N° 21.505 establece descuentos progresivos en el permiso de circulación para vehículos eléctricos, pero su difusión es escasa. El informe propone reforzar su visibilidad y evaluar la extensión del descuento del 75% hasta 2035.
  • Estacionamientos preferenciales: Creación de plazas exclusivas para vehículos eléctricos en recintos de uso público, con infraestructura de carga incorporada.
  • Educación y concientización: Estrategia nacional con campañas de difusión, talleres y charlas para derribar mitos sobre autonomía, tiempos de carga y costos operativos, factores que hoy frenan la intención de compra.
  • Infraestructura en regiones: Con el 85% de los cargadores concentrados en la zona centro, el informe llama a fomentar alianzas público-privadas para instalar infraestructura de carga en zonas extremas y rutas transversales, asegurando conectividad a nivel nacional.


Finalmente, el informe subraya que la electromovilidad representa también una oportunidad económica estratégica. La fabricación de vehículos eléctricos es intensiva en cobre y litio, materias primas en las que Chile tiene ventajas comparativas. "Acelerar este recambio tecnológico no solo nos hace más resilientes ante shocks externos, sino que estimula directamente el consumo de nuestras principales exportaciones", concluyó Undurraga.

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