Edgardo Muñoz

Durante la medianoche del sábado 5 de septiembre, gran parte de Chile dio inicio al horario de verano y los relojes fueron adelantados en 60 minutos. Aunque se trata de un ajuste cotidiano y previsible, la modificación de las rutinas de sueño puede generar un período de adaptación que también se haga sentir durante la jornada laboral.


El efecto puede aparecer en cualquier tipo de trabajo a través de mayor cansancio, somnolencia o dificultades para mantener la concentración. Sin embargo, adquiere especial relevancia en aquellas actividades que combinan sistemas de turnos, jornadas prolongadas, trabajo nocturno o tareas que requieren mantener altos niveles de atención durante períodos extensos.


Transporte y logística, minería, salud, industria, construcción, agricultura y servicios esenciales son algunos de los sectores donde estas condiciones son frecuentes. En ellos, una disminución del estado de alerta o de la velocidad de reacción puede afectar no solo el desempeño del trabajador, sino también aumentar la exposición a errores o situaciones de riesgo.


La fatiga no implica solamente tener sueño. El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH) advierte que puede ralentizar los tiempos de reacción, disminuir la atención y concentración, limitar la memoria de corto plazo y afectar la capacidad de juicio.


La evidencia disponible en Chile también muestra que los días posteriores al cambio pueden constituir un período sensible. Un estudio publicado en 2025 en la revista Health Economics, que analizó accidentes automovilísticos registrados en el país entre 2002 y 2018, estimó que la alteración del sueño asociada al inicio del horario de verano incrementó en torno a un 6% los accidentes durante la primera semana posterior al ajuste. El mismo análisis mostró que una mayor disponibilidad de luz puede tener posteriormente efectos positivos sobre la seguridad vial.


Cuando hablamos de prevención en las empresas, normalmente pensamos en exámenes de salud, enfermedades o accidentes. Pero prevenir también significa reconocer con anticipación aquellos momentos en que determinadas condiciones pueden afectar temporalmente el bienestar, la concentración o el desempeño de las personas. El cambio de hora es uno de esos factores que conocemos de antemano y frente al cual las organizaciones pueden prepararse”, explica Eduardo Bustorf, fundador de Besplus, empresa especializada en programas de salud preventiva en las organizaciones.


Los rubros donde conviene poner mayor atención


El impacto del cambio de hora no es necesariamente mayor en una industria determinada, pero sí existen actividades donde la forma en que está organizado el trabajo puede hacer que la fatiga tenga consecuencias más relevantes.


En transporte y logística, por ejemplo, la conducción y las operaciones continuas requieren mantener atención durante períodos prolongados. En minería e industria, los sistemas de turnos, la operación de equipos y las jornadas en faena pueden aumentar la importancia del descanso. En salud, los turnos nocturnos y extendidos forman parte de muchas funciones, mientras que en construcción y agricultura se combinan habitualmente exigencia física, jornadas que comienzan temprano y tareas que requieren concentración permanente.


A ello se suman servicios esenciales como electricidad, agua, telecomunicaciones o seguridad, donde las operaciones pueden mantenerse activas durante las 24 horas. “La recomendación no es alterar necesariamente toda la operación por el cambio de hora, sino incorporar este factor dentro de la gestión preventiva durante los primeros días. Reforzar pausas en labores prolongadas o monótonas, evitar extensiones innecesarias de jornada, revisar la distribución de tareas que requieren mayor concentración y facilitar que los trabajadores puedan advertir niveles importantes de cansancio son algunas de las medidas que las organizaciones pueden evaluar”, asegura Bustorf.


También es importante estar atentos a señales como bostezos frecuentes, dificultad para mantener la concentración, errores poco habituales, problemas para seguir instrucciones o tiempos de reacción más lentos.


El cansancio no es solo responsabilidad del trabajador


Uno de los desafíos, es evitar que la fatiga se aborde únicamente como un problema individual. Si bien mantener hábitos adecuados de sueño es fundamental, la organización del trabajo también puede contribuir a reducir o profundizar el cansancio.


Muchas veces la recomendación se limita a decirle a la persona que duerma mejor. Pero una empresa también puede preguntarse qué factores dependen de ella. Si sabemos que existe un período de adaptación, podemos anticiparnos, conversar con los equipos, evitar sobrecargas innecesarias y poner especial atención en aquellas labores donde la concentración resulta particularmente importante”, agrega Bustorf.


Esta mirada no debiera restringirse únicamente a las industrias de mayor riesgo. Una persona que trabaja frente a un computador, atiende público, toma decisiones o realiza tareas administrativas también puede experimentar menor concentración o mayor sensación de agotamiento durante los días posteriores al ajuste horario. La diferencia está en que, en determinados rubros o funciones, las consecuencias de esa fatiga pueden ser mayores.


Prevención también es anticipación


El cambio de hora permite instalar una conversación más amplia sobre cómo las empresas abordan actualmente la salud preventiva. El desafío no consiste solamente en detectar enfermedades o intervenir una vez que aparece un problema, sino también en reconocer factores cotidianos que pueden modificar transitoriamente las condiciones en que una persona desarrolla su trabajo.


Una cultura preventiva madura no espera necesariamente a que ocurra un accidente o aparezca un diagnóstico para actuar. También observa señales, identifica períodos en que los trabajadores pueden estar más expuestos al cansancio y adopta resguardos con anticipación. El cambio de hora es un ejemplo muy concreto porque sabemos cuándo ocurrirá y podemos prepararnos”, concluye el ejecutivo de Besplus.

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