Por Cristián Becker, fundador de Casa Bosque.
Hay proyectos que nacen siguiendo tendencias y otros que, sin proponérselo, terminan adelantándose a ellas. Creo que Casa Bosque pertenece a esa segunda categoría. Hace 26 años, cuando todavía no existía una conversación instalada sobre turismo sustentable ni consumo consciente, decidimos construir este espacio en el Cajón del Maipo desde una lógica distinta. Utilizamos más de 8.600 neumáticos reciclados, maderas recuperadas y materiales reutilizados para levantar un lugar que no buscara imponerse al paisaje, sino convivir con él. En ese momento parecía una idea poco convencional, pero con el tiempo entendimos que esa forma de hacer las cosas era parte esencial de nuestra identidad.
Porque la sustentabilidad real no se trata únicamente de reciclar o verse “verde”. Tiene que ver con cómo un proyecto logra mantenerse coherente con el tiempo, incluso cuando cambian las reglas del mercado, las necesidades de las personas y las exigencias de la industria.Y probablemente ese ha sido el principal desafío de Casa Bosque durante estos 26 años: evolucionar sin perder nuestra esencia.

Cristián Becker, fundador de Casa Bosque.
Mientras muchos espacios gastronómicos han debido reinventarse constantemente para mantenerse vigentes, nosotros siempre intentamos crecer de una forma orgánica, profundizando aquello que nos definió desde el inicio: la conexión con la naturaleza, el ritmo pausado y la experiencia humana detrás de cada visita.
La pandemia fue uno de los desafíos más grandes que hemos enfrentado, pero también una etapa que puso a prueba nuestra capacidad de adaptación y resiliencia. En medio de la incertidumbre, decidimos transformar nuestra manera de operar y apostar por nuevos espacios al aire libre, construyendo terrazas que nos permitieron seguir funcionando de forma segura y mantener vivo el espíritu de Casa Bosque. Fue un proceso complejo, pero que nos permitió volver con más fuerza y reencontrarnos con gran parte de nuestro equipo, personas que han sido fundamentales en la historia y esencia de este proyecto.
Con el tiempo también fuimos entendiendo que las personas ya no buscan solamente salir a comer. Hoy existe una necesidad mucho más profunda de desconectarse, descansar y vivir experiencias auténticas. Por eso esta nueva etapa, donde incorporamos hotelería y experiencias ligadas al entorno natural, no se siente como un cambio radical, sino como una evolución natural de lo que siempre quisimos transmitir.
En ese camino, recibir el año pasado el Travellers’ Choice Awards de Tripadvisor fue un reconocimiento muy especial para nosotros. No solo porque nos posiciona dentro del 10% de los restaurantes mejor evaluados del mundo, sino porque refleja la experiencia y opinión de quienes nos visitan. Y creo que eso tiene mucho valor en una época donde las personas saben distinguir cuándo un proyecto tiene una convicción genuina detrás de lo que ofrece.
Hoy se habla mucho de sustentabilidad, pero pienso que el verdadero desafío está en sostener esa visión en el tiempo, incluso cuando no era tendencia ni una estrategia de marketing. En nuestro caso, nunca fue una moda. Fue simplemente la manera en que decidimos construir este proyecto familiar desde el principio.
Y tal vez esa sea la razón por la que, después de 26 años, Casa Bosque sigue conectando con las personas: porque más allá de crecer o transformarnos, nunca dejamos de creer que la naturaleza, la creatividad y las experiencias humanas auténticas podían convivir en un mismo lugar.