Buk, software integral de gestión de personas, dio a conocer los resultados de su estudio "Burnout Laboral 2025: Conectando productividad y bienestar en Latinoamérica", que analiza el impacto del agotamiento mental y emocional en trabajadores de Chile, Perú, Colombia y México.
El informe revela que, aunque en Chile solo un 12% de los trabajadores reporta haber experimentado estrés laboral crónico de forma frecuente —una cifra levemente inferior al promedio regional (14%)—, es el país donde este fenómeno genera los efectos emocionales más severos: un 57% de quienes lo sufren declara sentirse deprimido en su lugar de trabajo. Le siguen Perú (48%), Colombia (44%) y México (39%).
"Este estudio nos permite visibilizar y dimensionar el impacto silencioso del agotamiento prolongado en las organizaciones. En Buk creemos que para construir entornos laborales centrados en el bienestar es clave, primero, comprender con datos lo que muchas veces se ha normalizado: los efectos del desgaste emocional en la salud mental, la productividad y la retención de talento", señaló Lesley Warren, Head de Research de Buk.
Basado en más de 5.700 respuestas recogidas en la encuesta Work in Progress 2025, el informe muestra que los efectos del estrés crónico se acentúan en ciertos grupos: jóvenes de la Generación Z, mujeres, personas neurodivergentes y quienes pertenecen a la comunidad LGBTQ+.
En el caso de Chile, el 15% de las mujeres declara haber vivido este agotamiento frecuente, frente al 12% de los hombres, una diferencia que se relaciona con la carga dual entre trabajo remunerado y responsabilidades de cuidado.
El impacto organizacional también es evidente: solo el 63% de quienes han vivido este fenómeno recomendaría su empresa como un buen lugar para trabajar, frente al 81% entre quienes no lo han experimentado. Además, el 47% de quienes han atravesado este tipo de agotamiento está buscando activamente cambiar de empleo.
"Este tipo de agotamiento no solo deteriora el bienestar individual, también debilita el vínculo con la empresa, afecta la motivación y aumenta la intención de renuncia. Por eso, medirlo y enfrentarlo es clave para construir lugares de trabajo más humanos y sostenibles", añadió Warren.
Entre los principales factores de riesgo identificados por el estudio se encuentran la sobrecarga de trabajo, la falta de reconocimiento, la percepción de discriminación, la insatisfacción con la jornada laboral y la escasa flexibilidad.
Finalmente, el informe entrega una hoja de ruta concreta para que las organizaciones enfrenten de forma sistémica los efectos del agotamiento laboral. La propuesta va más allá de soluciones aisladas e impulsa una transformación cultural basada en seis pilares estratégicos: liderazgo empático y capacitado en salud mental, políticas laborales que promuevan la flexibilidad y la conciliación, mecanismos formales de reconocimiento, espacios seguros para expresar malestar emocional, indicadores permanentes de bienestar organizacional, y una gobernanza que incorpore la salud mental como dimensión clave de la sostenibilidad empresarial.