Tras entrar en vigencia la reducción obligatoria de la jornada ordinaria a un máximo de 42 horas semanales, el mercado laboral ha experimentado una transformación estructural sin precedentes. Según un estudio realizado por Workera, en más de 10.500 empresas, y cerca de 26.000 turnos registrados durante los primeros meses del año, confirman que la gran mayoría de las empresas ha adaptado sus turnos para cumplir con la nueva normativa legal. Esta transición alcanzó su punto de mayor intensidad justamente durante el mes de abril, cuando se observó un salto estadístico masivo que refleja el compromiso por ajustarse al nuevo límite de horas.
En marzo de 2026, solo el 9% de los contratos registraba jornadas de 42 horas semanales. En abril de 2026 —mes en que entró en vigencia el segundo hito de la ley—, esa proporción subió al 40%.