Señor Director:
El aumento de licencias médicas en Chile no es solo un problema de costos, sino un síntoma de un sistema de salud que llega tarde. En el marco del Día Mundial de la Salud que se conmemora cada mes de abril, es urgente transitar desde la reacción hacia una prevención real.
Hoy, normativas como el Decreto 44 exigen a las empresas identificar y prevenir riesgos; sin embargo, el cumplimiento legal debiera ser el piso, no el techo. El verdadero desafío es derribar la barrera del tiempo: miles de chilenos postergan sus chequeos preventivos simplemente porque sus horarios laborales no se lo permiten. Esta postergación es la antesala de diagnósticos tardíos y ausencias prolongadas.
Llevar la salud al lugar de trabajo transforma la dinámica organizacional. Para la empresa, significa continuidad operacional y eficiencia; para la persona, significa acceso y sentirse valorada. Cuando los programas de salud se integran en la rutina laboral, la prevención deja de ser un trámite difícil de agendar para convertirse en un beneficio tangible.
La pregunta que debemos hacernos es ¿Seguiremos gestionando ausencias o empezaremos a gestionar bienestar? Anticiparse y facilitar el acceso a la salud no es solo un imperativo ético, es la inversión más inteligente para construir organizaciones sostenibles y humanas.
Eduardo Burstorf CEO de Besplus