Carta al Director

Señor Director:


Este 16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación, vale la pena recordar algo que pocas veces aparece cuando discutimos el precio de frutas, verduras y cereales: antes de llegar a nuestras mesas, todos esos alimentos necesitan agua.


En Chile, la agricultura utiliza el 73% del recurso hídrico, según Odepa. En un país que enfrenta una prolongada escasez de agua, esa cifra obliga a preguntarnos no solo cuánto producimos, sino cuán eficientemente lo hacemos. Si el agua disponible disminuye y no mejoramos su gestión, parte de nuestra capacidad productiva podría verse comprometida, con efectos sobre la oferta y los precios.


El riego tecnificado es una respuesta concreta, aunque no la única. Permite ajustar la entrega de agua a las necesidades de cada cultivo, disminuir pérdidas y tomar decisiones con información sobre suelos y clima. Sin embargo, su adopción sigue siendo difícil para muchos agricultores por los costos de inversión.


La seguridad alimentaria no se juega únicamente en el supermercado. También depende de que pequeños y medianos productores puedan acceder a tecnología, financiamiento e infraestructura hídrica. Cuidar el agua hoy es proteger nuestra capacidad de producir alimentos mañana.


Max Amenábar, Gerente de Proyectos de Dripsa

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