Pronatura impulsa en México Alianzas Climáticas, un programa regional, coordinado por la Fundación del Bosque Tropical OroVerde, que también incide en Guatemala y Honduras, y trabaja con comunidades para fortalecer sus capacidades productivas y de organización, con especial atención en mujeres y jóvenes.
Ante la falta de recursos, la migración, el cambio climático y la disminución del relevo generacional que están transformando las dinámicas productivas de comunidades agrícolas y que representan un desafío para que nuevas generaciones encuentren oportunidades para permanecer y desarrollarse en sus territorios; Alianzas Climáticas busca, a partir de diagnósticos participativos con agricultores, chinamperas y chinamperos, artesanos, apicultores, estudiantes, docentes, brigadistas, promotores culturales y autoridades locales; identificar y priorizar las necesidades de sus territorios para posteriormente construir propuestas comunitarias.
“En México, el programa trabaja con más de 40 productores de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, en Michoacán, y del Área Natural Protegida Ejidos de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco, en la Ciudad de México”, revela Rachael Cox, directora de Riesgo y Resiliencia Climática en Pronatura.
Entre las alternativas que se analizan se encuentran prácticas de producción más limpia, uso eficiente del agua, economía circular, ordenamiento territorial y la recuperación de usos y costumbres. “Todo con el fin de contribuir al aprovechamiento y conservación de los recursos naturales y reducir riesgos que pongan en peligro la seguridad alimentaria del país, uno de los grandes riesgos que hoy se enfrentan”, revela la experta en temas ambientales.
Además del componente ambiental, Alianzas Climáticas busca fortalecer capacidades de producción, comercialización, liderazgo, negociación y cabildeo, con el objetivo de que las propias comunidades cuenten con herramientas para impulsar sus propuestas y presentarlas ante actores y tomadores de decisión.
El programa contempla también la conformación de redes entre organizaciones de la sociedad civil, núcleos agrarios, academia, productores y autoridades gubernamentales. Entre sus indicadores se encuentran las alianzas alcanzadas, la participación y continuidad de los actores, la incidencia de las propuestas comunitarias y la participación efectiva de mujeres, jóvenes y otros grupos en situación de vulnerabilidad.
“A largo plazo, la iniciativa busca contribuir a generar condiciones para que las personas puedan permanecer y desarrollarse en sus territorios a través de actividades productivas sostenibles y, al mismo tiempo, avanzar en la conservación y resiliencia de los ecosistemas”, finaliza Cox.