Cada año, miles de personas en Chile deben tomar una de las decisiones más relevantes de su futuro financiero: elegir entre Retiro Programado o Renta Vitalicia al momento de pensionarse. Sin embargo, la desinformación y los mitos que rodean a ambas modalidades siguen dificultando una elección informada. En un país que envejece rápidamente —donde el Índice de Envejecimiento alcanzará un 92,5% en 2026, según las proyecciones del INE— y donde la expectativa de vida continúa aumentando, comprender las diferencias entre estos sistemas se vuelve cada vez más importante para enfrentar una jubilación que hoy puede extenderse por varias décadas.
“Hoy existe mucha desinformación cuando llega el momento de pensionarse. Nuestro desafío como industria es traducir conceptos complejos a un lenguaje simple, cercano y útil para las personas”, explica María Elena Undurraga, Gerente de Sostenibilidad y Personas de Penta Vida.
El principal error: pensar que todas las pensiones funcionan igual
Aunque el Retiro Programado y la Renta Vitalicia buscan financiar la jubilación, estas modalidades funcionan de maneras muy distintas y responden a necesidades diferentes.
En el Retiro Programado se mantienen los fondos en la AFP y el monto de la pensión se recalcula periódicamente según el saldo acumulado y la expectativa de vida del pensionado y su grupo familiar. Esto significa que el pago puede variar con el tiempo.
En cambio, la Renta Vitalicia implica transferir los fondos a una compañía de seguros de vida, que garantiza una pensión fija mensual de por vida, independiente de cuánto viva la persona o de las fluctuaciones del mercado.
“La decisión no debería basarse solo en cuánto dinero se recibe inicialmente, sino también en cómo cada persona imagina su vejez, qué nivel de estabilidad busca y cuánto riesgo está dispuesto a asumir”, agregan desde la compañía.
Desde Penta Vida explican cuáles son los principales mitos sobre cada modalidad:
Uno de los mitos más extendidos es que quienes optan por una Renta Vitalicia “pierden” sus ahorros o no pueden dejar protección a sus familias. La especialista aclara que, en realidad, los fondos se transforman en un seguro de pensión que garantiza ingresos de por vida y que también contempla mecanismos de protección para los beneficiarios legales, tal como ocurre en otros sistemas previsionales.
Además, existe la opción de contratar un período garantizado, que permite al jubilado asegurar el 100% del pago de su pensión a las personas de su grupo familiar y a falta de estos, a cualquier persona que prefiera.. De esta manera, la decisión no solo responde a estabilidad financiera personal, sino también a planificación y resguardo familiar a largo plazo.
Otro de los mitos instalados es que el Retiro Programado “conviene más” porque inicialmente puede mostrar una pensión más alta. Sin embargo, desde Penta Vida advierten que muchas personas solo observan el monto del primer cálculo y no consideran que este sistema se recalcula periódicamente según factores como la rentabilidad de los fondos, la expectativa de vida, las edades del grupo familiar y el saldo restante en la cuenta.
Esto significa que la pensión puede cambiar con el tiempo e incluso disminuir a medida que avanzan los años. En otras palabras, un monto inicial más alto no necesariamente asegura mejores ingresos durante toda la jubilación.
Por eso, expertos recomiendan analizar no sólo cuánto se recibirá al comienzo, sino también qué tan sostenible puede ser esa pensión en el largo plazo.
Muchas personas creen que, si viven más años de lo esperado, la pensión de una Renta Vitalicia podría disminuir o incluso terminarse. Sin embargo, especialistas explican que justamente esta modalidad fue diseñada para entregar un monto fijo mensual de por vida, independiente de cuánto aumente la expectativa de vida de la persona.
Por eso, suele ser una alternativa valorada por quienes buscan mayor estabilidad y tranquilidad financiera durante toda su jubilación, especialmente considerando que hoy las personas viven más años y proyectan una vejez más larga y activa.
Muchos creen que mantener sus fondos en la AFP bajo Retiro Programado significa tener mayor control sobre sus ahorros. Si bien esta modalidad mantiene los recursos en la cuenta individual, también implica que la pensión seguirá dependiendo del comportamiento del mercado, de la rentabilidad de los fondos y de la evolución de la expectativa de vida.
La experta explica que esa mayor flexibilidad también supone asumir más incertidumbre respecto a cómo evolucionarán los ingresos en el futuro. En contraste, quienes optan por una Renta Vitalicia suelen priorizar la certeza de recibir un monto fijo mensual de por vida, sin depender de cambios económicos o financieros.
Desde Penta Vida sostienen que la conversación previsional debe evolucionar hacia una mirada más humana y sostenible de la etapa de retiro. “La jubilación no es el cierre de una etapa, sino el inicio de una nueva vida donde todavía queda mucho por vivir. Las personas mayores hoy buscan bienestar, autonomía, comunidad y proyectos personales”, enfatiza la ejecutiva.