El ejercicio físico sigue acumulando evidencia científica sobre su impacto en la salud. Y ya no solo desde el punto de vista cardiovascular o físico. Distintas investigaciones internacionales han comenzado a demostrar que mantenerse activo podría reducir el riesgo de desarrollar enfermedades complejas como el cáncer de mama, además de generar efectos positivos en el bienestar general, la salud mental y la calidad de vida.
Durante años, el bienestar estuvo asociado a la idea de escapar. Un descanso breve, una pausa temporal frente al ruido cotidiano o una experiencia ligada al lujo. Sin embargo, en un contexto marcado por la hiperconectividad, la inmediatez que la tecnología ha traído consigo, esa definición empieza a quedarse corta frente a lo que hoy las personas realmente necesitan.
Durante décadas, el cáncer se consideró el enemigo más costoso para los sistemas de salud y las aseguradoras. Hoy, una realidad diferente está emergiendo con fuerza y alarma: las enfermedades cardiometabólicas están liderando los gastos sanitarios globales y amenazan con llevar a la quiebra a aseguradoras, sistemas públicos y economías enteras.
En el marco del III Simposio Equanimus, un encuentro clave sobre salud mental y epilepsia realizado en el Hotel Radisson Blu Plaza El Bosque, el Dr. Miguel Copaja Soto, Doctor en Farmacología, hizo un llamado a no descuidar lo que ponemos en nuestro plato cada día. Durante su charla, el especialista explicó que, aunque los medicamentos son fundamentales, el cerebro necesita "ladrillos" nutricionales específicos para responder de manera óptima.