La primera película de Five Nights at Freddy’s fue una introducción necesaria, pero la secuela ha logrado algo que pocas adaptaciones de videojuegos consiguen: transformar el jump scare (el susto repentino) en una angustia existencial profunda. En esta entrega, la pizzería no es solo un escenario, es un purgatorio mecánico.
El 2025 para Sueños de un Tulpa no fue simplemente tiempo transcurrido, sino un rito de iniciación. En la soledad del sendero independiente, Jhon González Amortegui, líder de este proyecto musical colombiano, aprendió que la verdadera alquimia sonora requiere paciencia y sacrificio; la forja del artista es un abismo que devuelve la mirada. Fue un año de materialización prolífica en el que la banda logró rasgar el velo en cinco ocasiones.