Su aproximación proyectual se aleja de la imposición formal para dar lugar a una arquitectura de escucha. Cada trazo es una hipótesis espacial; cada superficie, una condición latente. El dibujo técnico opera como una instancia preliminar un enunciado que posteriormente se traduce en materia, densidad, textura y presencia. La obra se construye así desde una transición consciente entre idea y ejecución.