Cada vez que un sistema frontal golpea a Chile, muchas regiones se paralizan. El temporal que ha afectado a gran parte del país durante los últimos días, con intensas lluvias, cortes de suministro y daños en infraestructura, es un claro ejemplo. Se suspenden las clases, la llegada al trabajo se dificulta, se producen atochamientos y las emergencias parecen nunca acabar. Todo parece quedar en pausa, incluso las cosas más simples.
Hay parejas donde ambos aportan al hogar todos los meses. Uno paga la hipoteca, el otro el supermercado. Uno asume el crédito del automóvil, el otro los servicios, la comida o los gastos de los hijos. Sobre el papel parece un acuerdo justo. Pero existe una pregunta que casi nadie se hace: ¿Quién está construyendo patrimonio y quién simplemente está sosteniendo el día a día?