Después de los 50, muchas personas comienzan a experimentar dificultades para oír conversaciones o distinguir sonidos. El envejecimiento del oído puede pasar desapercibido, pero reconocer sus síntomas a tiempo permite acceder a tratamientos que mejoran la comunicación, la vida social y la salud mental de quienes lo enfrentan.
El NAD⁺ actúa como regulador del metabolismo energético en las células. En términos deportivos, esto se traduce en una mayor eficiencia en la producción de ATP, la molécula energética que alimenta cada contracción muscular. A medida que envejecemos, los niveles de NAD⁺ disminuyen, lo que puede provocar fatiga, pérdida de fuerza y menor capacidad de recuperación.