Columnas de opinión

Por María Tabraue.


Muchas veces creemos que cambiar de pareja, de trabajo o de entorno solucionará aquello que nos hace sentir mal. Sin embargo, si no identificamos lo que estamos repitiendo internamente —nuestras elecciones, límites, respuestas emocionales y creencias—, podemos terminar viviendo una historia parecida con personajes diferentes.


No siempre repetimos a la misma persona; muchas veces repetimos la misma dinámica con personas diferentes”. Esta realidad surge porque tendemos a confundir la familiaridad emocional con la compatibilidad. Nos sentimos atraídos por dinámicas conocidas, simplemente porque las reconocemos a nivel profundo, aunque no necesariamente sean buenas para nosotros.


Consideremos el caso de quien anhela una relación equilibrada, pero elige sistemáticamente a personas emocionalmente indisponibles. En la superficie, cada pareja es distinta en carácter, profesión o estilo de vida; sin embargo, la dinámica de fondo no cambia. La persona asume un rol donde da demasiado, evita el conflicto para no molestar y permanece en lugares donde no se siente valorada. El patrón no reside en la pareja elegida, sino en la tendencia inconsciente a aceptar dinámicas donde para mantener el vínculo es necesario desaparecer.


El verdadero crecimiento comienza al reconocer lo que se repite y examinar el propio papel dentro de la situación. No se trata de observar únicamente qué hicieron los demás o culparnos por el pasado, sino de preguntarnos con honestidad: ¿qué estoy permitiendo, eligiendo o haciendo yo que contribuye a que esta dinámica continúe?


Reconocer un patrón es un paso indispensable, pero no resulta suficiente por sí solo. Para romper el ciclo necesitamos responder de una manera diferente ante los escenarios de siempre: poner límites antes de que el malestar se acumule, comunicar nuestras necesidades con claridad, dejar de justificar determinadas conductas ajenas y aprender a retirarnos cuando una relación contradice nuestros valores fundamentales.


Puedes cambiar de pareja muchas veces, pero si no cambias el patrón, puedes terminar viviendo la misma historia con un rostro diferente”.


Romper un patrón no significa juzgar las decisiones de ayer, sino asumir la autoridad sobre lo que elegimos a partir de hoy. Cuando trabajamos en fortalecer nuestra identidad y nuestra autoestima, cambia inevitablemente aquello que aceptamos y buscamos en los demás.


Una relación sana jamás debería exigir que te anules para poder sostenerla. Al transformar la relación que tienes contigo, transformas de manera automática la naturaleza de las relaciones que construyes con el mundo.



María Tabraue es autora del libro “El eco de lo que fui. La reina en que me convertí”. Es especialista en transformación personal y creadora del Método R.E.N.A.C.E.™️, orientado a convertir la adversidad en crecimiento, liderazgo y propósito. Instagram.com/mariatabraue_

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