En la era del rendimiento ininterrumpido y la gratificación instantánea, la frase "El verdadero poder no está en la prisa, sino en la pausa" emerge como un principio psicológico esencial para la salud mental, la creatividad y el liderazgo efectivo. Esta máxima desafía la tiranía del multitasking y el agotamiento, demostrando que la acción sin reflexión es una forma de debilidad, mientras que la quietud es la base de la sabiduría estratégica.
En el universo de los sentidos, el olfato es, para mí, el más directo y el menos censurado por la razón. La vista puede engañar, el oído puede ser selectivo, pero un olor, especialmente el que se asocia con una persona amada, tiene el poder de transportarnos de inmediato a un tiempo y un lugar específicos. El acto de oler el perfume del otro en una relación no es solo una experiencia sensorial; es una inmersión profunda en la memoria y la conexión.
Cada octubre, cuando conmemoramos el Mes del Adulto Mayor, solemos hablar de respeto, inclusión y sabiduría. Pero hay un tema que, pese a ser vital en el sentido más literal de la palabra, muchas veces dejamos de lado: el corazón. Ese motor silencioso que, con los años, también necesita atención, cuidado y ternura.