Cuando el primer libro de Stephenie Meyer llegó a las estanterías en 2005, el éxito fue masivo, pero su impacto estaba contenido en las páginas de una novela juvenil de prosa sencilla y enfoque romántico tradicional. Sin embargo, en 2008, el estreno de la película no sólo expandió esa audiencia; cambió la identidad visual de toda una generación.